Cada cierto tiempo, el mundo político se paraliza por unos
minutos para conocer los resultados que arrojará la encuesta CEP. Pasados esos
minutos de tensión, comienzan los análisis del gobierno y las coaliciones
(todos ganan); suben y bajan niveles de aprobación de los posibles
presidenciales, que se pasean cuales pavos reales por todos los medios,
jactándose de su evaluación positiva y de lo conectado que están con el mundo
“real”.
La última encuesta CEP, en
general trae buenas noticias, sobre todo, para la Presidenta Michelle Bachelet,
debido a que un 50% aprueba la forma en que está conduciendo el gobierno (29%
la desaprueba) y además en términos personales cuenta con un 63% de evaluación
positiva.
En el ámbito de los posibles
presidenciables, el panorama para muchos de ellos es igualmente positivo.
Partiendo por Andrés Velasco, que cuenta con una evaluación positiva de 46% y
16% de evaluación negativa; Isabel Allende,
con 45% Evaluación Positiva y 20%
negativa (en su caso, habría que preguntarse a que Isabel Allende está
evaluando la gente: a la escritora o la senadora) y M. Enriquez-Ominami, con
una evaluación positiva de 44% y negativa de 21%.
Sin lugar a dudas, el
gobierno, la Presidenta Bachelet, los presidenciables y los ciudadanos,
debiéramos estar felices, por vivir en un país con gran estabilidad política.
Pero la verdad, nos dice, que en el mismo instrumento hay otras cifras
preocupantes para el desarrollo y la estabilidad de nuestro sistema
democrático. Me explico:
1.- En primer término, el
interés por la política, sigue siendo de escasa importancia para los
ciudadanos. Ante la aseveración, “lee
noticias sobre política”, un 50% manifestó, nunca y un 37% a veces. Lo
mismo sucede, frente a la afirmación, “conversa
con amigos sobre política”, un 61% dice nunca y 29% a veces. “conversa con la familia sobre política”,
nuevamente los resultados son preocupantes, un 55% nunca y un 34%. En este
mismo ámbito, pero ahora relacionado con el uso de las redes sociales y ante la
consulta, “sigue temas políticos en
redes sociales como facebook o tuiter”, un 78% indico que nunca y 15% a
veces.
2.- En el ámbito
institucional, siempre se nos inculcó,
la importancia que tenían los tres (Ejecutivo, Legislativo y Judicial)
poderes del Estado para el desarrollo democrático. Aquí surge la pregunta, ¿es
posible mantener un sistema democrático en el largo plazo con los niveles de
evaluación que tiene la ciudadanía de estos?
Que nos dice la CEP, sobre
las principales instituciones del país. Ante la pregunta, ¿Cuánta confianza
tiene Ud., en cada una de ellas?:
-
El Gobierno (ejecutivo), es el mejor
evaluado, pero alcanza un escuálido, nivel de confianza de 32% (bastante mejora
en relación al año 2012 y 2013, que llega al 23% y 26% respectivamente). Parece
que la ciudanía confía más en la centroizquierda que en la Derecha (cifras de
2012 y 2013 coinciden con gobierno de Sebastian Piñera.
-
El Congreso (legislativo), sus niveles de
confianza se encuentran a ras de suelo, debido a que alcanza un 12% en 2014. En
periodos anteriores, llegó al 10%. El Congreso, principalmente, lo integran
miembros de partidos políticos y estos son los peores evaluados por la
ciudanía, alcanzando una cifra de 6% de confianza en 2014.
-
Tribunales de Justicia (Poder Judicial). La
realidad de esta institución no se diferencia mucho del congreso, debido a que
el nivel de confianza llega al 10% en 2014%, bajando un par de puntos en
relación a 2012 y 2013.
3.- En relación a la participación en los
procesos electorales, la encuesta viene a ratificar el fenómeno de baja
participación en el sistema de voto obligatorio y que se agudizó con el sistema
de voto voluntario.Ante la consulta, ¿por qué
no fue a votar? La respuesta de la gente fue categórica, debido a que un 37%
indica que no fue a votar “porque la política no me interesa”.
4.- Las cifras debieran
generar una preocupación y ocupación de los protagonistas de nuestra
política nacional. No hay democracia que resista en el largo plazo, los niveles
de rechazo y de desarraigo de la ciudadanía con la política.
Esta semana en la cámara de
Diputados, se voto el fin del binominal, pero ello no alcanza para romper el
inmovilismo de la gente. Se debe modernizar la legislación en torno a los
partidos políticos, se deben abrir canales de participación ciudadana efectivos
(no solo para la foto), profundizar la descentralización del país y otorgar mayor autonomía a los
municipios.
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